El Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, y el presidente de la APIA, Alejandro Bonadeo, firmaron hoy un convenio de cooperación técnica para la ejecución de iniciativas vinculadas con innovación, competitividad y medio ambiente en favor del sector agrícola de las Américas.

Parte de las autoridades de APIA se encuentran presente en el IICA, Costa Rica, junto a decenas de colegas para celebrar la reunión anual de APIA y la asamblea ordinaria.

Hoy 7 de octubre se cumple un año más de la creación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura -el IICA-.

 

Saludamos a todos los colegas de Uruguay en el "Día Nacional del Ingeniero Agrónomo".

 

Saludamos a todos nuestros colegas de Bolivia en el día de los INGENIEROS AGRÓNOMOS Y PROFESIONALES EN CIENCIAS AGROPECUARIAS DE BOLIVIA.

Saludamos a todos nuestros colegas de Chile, en su día del Ingeniero Agrónomo.

Celebramos los días del ingeniero agrónomo y del veterinario, disciplinas con un origen común en nuestro país, este es el Instituto Superior Agronómico Veterinario de la provincia de Buenos Aires, fundado el 6 de agosto de 1883 en Santa Catalina.

 

El 30 de septiembre de 1868, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, dispuso por ley la creación de un Instituto Agrícola. Es así que se adquirió el establecimiento Santa Catalina en Lavallol. Dicho establecimiento comenzó a funcionar como una escuela para niños huérfanos, a cargo del Ingeniero Agrícola Don Eduardo Olivera, quien fuera egresado de la Escuela de agricultura de Grignon (Francia). La escuela funcionó durante ocho años, cerrándose por falta de inscriptos. Posteriormente en el año 1881, se promulgó la Ley 1424, que diera origen al Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina

El 6 de agosto de 1883 se inaugura el Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina,( Rep Arg) contando con diecisiete alumnos internos.
La memoria escrita el 1 de marzo de 1884 por André a Demaría recuerda que se inscribieron dieciocho alumnos para rendir examen de ingreso, doce para los estudios de primera categoría que comprendían cuatro años de duración y que otorgaban títulos de ¨Capacidad Agrícola¨ y de ¨Capacidad para ejercer el Arte Veterinario¨. Los seis restantes optaron por una carrera de dos años que concedía un certificado de haber hecho los estudios requeridos para el grado de mayordomo. De los primeros aprobaron diez, en tanto que los de la segunda categoría rindieron correctamente en su totalidad. Es interesante notar que fueron entonces dieciséis los alumnos que comenzaron los estudios el recordado 6 de agosto de 1883, fecha de inauguración de las clases, y no diecisiete como alguna vez se ha afirmado. El error, que fue inmortalizado en una placa alusiva al inicio del Instituto, proviene de que en el Libro de Matrículas nadie quiso ocupar el lugar número 13, cuya numeración no fue escrita a diferencia del resto, y le fue acordado a uno de los tantos aspirantes inscripto pero que no se presentaron al examen de ingreso. 

El régimen de estudios era el propio de un internado, durando las clases desde el primero de marzo hasta fines de noviembre en que comenzaban los exámenes, que se extendían hasta el 20 de diciembre aproximadamente. Los exámenes duraban 25 minutos reloj en mano. Como la dificultad idiomática para traducir las contadas obras de consulta era notable los estudiantes propusieron a André la contratación de un profesor de francés, vacante que fue ocupada por el secretario del rector, Plandolit, que a la vez era celador. 
Los alumnos cuyas notas en los exámenes parciales eran reiteradamente insuficientes eran directamente expulsados, y así en junio de 1884 cinco estudiantes debieron dejar el internado, habiéndose salvado el futuro decano de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de La Plata, Clodomiro Griffin, de dicha pena gracias a que Tombeur tuvo en consideración que había entrado un mes después que sus compañeros. Tampoco los profesores tenían coronita en estas cuestiones y los ingenieros agrónomos Hizette y Hambursin padecieron esta exigencia de un alto nivel de excelencia.

La división de los cursos en dos categorías fue prontamente abolida pues en 1884 desapareció la carrera corta y quedaron únicamente los cursos de cuatro años para agronomía y veterinaria. Por ello los alumnos volvieron a ser matriculados y se agregaron muchos más llegando a ser 78 en total. El Instituto veía aumentado su alumnado de manera exponencial y la urgente necesidad de profesores fue evidente al poco tiempo. En septiembre de 1886 arribó el veterinario también recibido en Alfort (la más prestigiosa escuela de veterinaria de su tiempo) Eugenio Vermeersch y en marzo del año siguiente arribaron los ingenieros L. Garola, P. Lavenir y los veterinarios franceses, Víctor Even y Alejandro Tribout, ambos igualmente de la mencionada escuela de Alfort. 
El Instituto contó con una publicación propia que comenzó a editarse el 20 de agosto de 1886 y en la que junto a artículos de interés zootécnico, veterinario y agronómico eran infaltables las noticias de los sports, como se llamaba en aquellos años a las carreras de caballos, deporte de inusitada difusión entre la clase pudiente.
Todos los años se festejaba el aniversario de la iniciación de los cursos. Cada 6 de agosto era celebrado con un banquete que era amenizado con música a cargo de alguna orquesta de aficionados. Los límites del festejo eran claros, había que tener en cuenta que el tren de regreso a Buenos Aires partía a las 15.30 horas por lo que, salvo los internados, nadie pensaba extender más allá de este tope la alegría.
Pese a que no abundaba el material de enseñanza y los textos eran escasos, no olvidemos que la casi totalidad de los tratados nacionales que versaban sobre veterinaria habían sido escritos por sencillos ganaderos, el sistema de considerar a los alumnos de cuarto año como practicantes teniendo a los de tercero como ayudantes asumiendo la obligación de atender los animales enfermos y presentarlos periódicamente en la hora de clase al profesor y demás alumnos, era muy interesante y adecuado. La cátedra de Arte de Herrar comprendía trabajos prácticos de confección de herraduras, normales y correctoras con lingotes de plomo. Durante los dos primeros años se compartían con los estudiantes de agronomía los trabajos agrícolas. Al final de los dos primeros años los alumnos daban un examen para obtener un diploma de Candidato en Medicina Veterinaria.

Para fines de 1887 diez estudiantes de agronomía y tres de veterinaria rendían sus exámenes generales finales, pero no terminaban aquí los trabajos de estos, pues debían concurrir en julio del año siguiente a presentar una tesis. Empero el recuerdo de este trabajo no empañó las jornadas memorables del 5 al 10 de diciembre. El último día, domingo, se sirvió un almuerzo al que asistió el Dr. Demaría y el rector, ingeniero agrónomo Teodoro Alvarez (André había renunciado por graves cuestionamientos a su labor de parte del profesor de Zootecnia, el economista francés Eduardo Losson). Fue en uno de los brindis de aquel día que el profesor Even comparó la figura del abogado presidente de la Comisión Directiva, con la de su colega francés fundador de las primeras dos escuelas de veterinaria en el mundo, la de Lyon y la de Alfort, y así lo llamó el Bourgelat argentino.
Al cumplirse el plazo estipulado se presentaron los egresados a rendir examen de tesis el 23 de julio de 1888 pero como el tiempo no alcanzó se decidió que los que faltaban hacerlo lo cumplieran precisamente el 6 de agosto. En esa fecha se efectuó también la entrega de diplomas, concurriendo a la ceremonia altas personalidades del momento, como el senador Aristóbulo del Valle, el famoso ganadero Martínez de Hoz y el naturalista Ladislao Holmberg. En aquel día obtuvieron su título de ¨Competente en la ciencia veterinaria¨, nótese que se había cambiado de arte a ciencia, los primeros tres veterinarios recibidos en el país: el mendocino Custodio Ángel Martínez, el porteño José María Leonardo Agote y el catamarqueño Calisto Ferreyra (el único que figura en la matrícula como libre pensador y no como católico o protestante como el resto).
Al año siguiente se agregaron a la lista el uruguayo Heraclio Rivas, los porteños Clodomiro Griffin, Arsenio Ramírez, Isidoro Acevedo Ponce, Lincoln Villanueva y el sampedrino Juan Nicanor Murtagh.

La obtención de los primeros frutos sirvió de acicate a las autoridades provinciales para prestar mayor atención al nivel de los estudios que se prestaban en Santa Catalina. Ya no se trataba de una simple institución de enseñanza media sino que quienes egresaban estaban en condiciones de equipararse con profesionales de grado universitario de Europa. Por ello el 4 de junio de 1889 entró a consideración del Poder Legislativo provincial un proyecto del Ejecutivo para crear una Facultad de Agronomía y Veterinaria sobre la base del Instituto Agronómico y Veterinario que entonces funcionaba. Como la provincia atravesaba una crisis financiera resultaba imposible realizar cualquier construcción en Santa Catalina, por lo que se decidió su venta parcial en lotes para lograr una renta, pero igualmente el Poder Ejecutivo decidió inmediato traslado del Instituto a la ciudad de La Plata elevándolo a la categoría de Facultad por una ley sancionada el 12 de noviembre de 1889. En ese año, al terminar los cursos cesó el Instituto en su función de Escuela de Agronomía y Veterinaria, retomando su labor en La Plata el 1 de junio de 1890 ya como la primera facultad nacional de dichas carreras

Estrechamente vinculadas al actual desarrollo agroindustrial argentino, ambas profesiones, la agronomía y la veterinaria suman actualmente un número importante de facultades especializadas oficiales y privadas que preparan profesionales capaces de dirigir, ordenar y encauzar las problemáticas del campo, la ganadería y sus industrias derivadas entre otros desafíos.

La Federación Panamericana de Lechería -FEPALE- junto con sus asociados argentinos: Ministerio de Agroindustria, la Sociedad Rural Argentina (SRA), el Centro de la Industria Lechera (CIL), la Junta Intercooperativa de Productores de Leche (JIPL), la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APYMEL) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), realizarán el 15º Congreso Panamericano de la Leche.


Será del 11 al 13 de septiembre de 2018 en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, y contará con la presencia de los principales referentes de toda la cadena láctea del continente y de otras partes del mundo.
Cada dos años el sector lechero se reúne en el Congreso Panamericano de la Leche de la Fepale para conocer las novedades, debatir y planificar el rumbo y tendencias de la cadena láctea.


Es el escenario ideal para promover las relaciones interpersonales, fortalecer la cooperación entre la comunidad técnica y el mundo empresarial, así como actualizar conocimientos. Además, es una importante oportunidad para la presentación de trabajos e investigaciones que estén relacionados al mundo lácteo y es de gran interés para las empresas proveedoras de la cadena productiva.


Además, el Congreso contará con una feria industrial y comercial -de forma paralela- en la que importantes empresas de diversos países presentarán novedosos equipamientos y suministros ara la producción primaria y la industria láctea.
El Congreso está dirigido a un público altamente calificado y directamente vinculado al sector: productores de leche, técnicos y extensionistas en producción primaria, técnicos de las industrias procesadoras, proveedores, altos ejecutivos y directores de las industrias lácteas, directores y dirigentes gremiales (entidades de productores y de industrias) investigadores, representantes de gobiernos, estudiantes, prensa especializada.

Para mas información, visite el sitio web del Congreso en www.congresofepale.com

 

 

 

PROGRAMA PRELIMINAR

 

11 de Septiembre

12 de Septiembre

13 de Septiembre

 

La Asociación Panamericana de Ingenieros Agrónomos (APIA) envía un fraternal abrazo a los colegas de Ecuador en su día y adhiere a la celebración programada.

Desde APIA, queremos hacer llegar nuestra solidaridad a todo el pueblo de Guatemala que está viviendo una catastrofe natural.

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